La visión de nuestros referentes

Entrevista a Roberto Zaldivar

01 de January 1970 - por ComunADV

La visión de nuestros referentes

Tuve la sensación constante de estar escuchando parte de la historia de la cirugía refractiva durante esta entrevista y no pude evitar tener que acortar la misma, para cumplir con el formato estipulado de su redacción.

“Lo nuestro es innovar y pensar como hacer mejor, lo que hoy hacemos bien”.

Esta frase la dijo el Dr. Roberto Zaldivar, o simplemente Roberto, como lo llaman sus allegados, y no es casualidad que comience con ella, ya que se evidencia a lo largo de su vida profesional.

Hijo de Roger Eleazar, esposo de Estela, padre de Roger y Mercedes, acreedor de infinidad de premios y distinciones, nació en Connecticut, EEUU, mientras su padre estaba haciendo una maestría en salubridad en la Universidad de Yale; a lo que señala: “en esa época no existía otro tipo de máster y no era fácil conseguir uno en los Estados Unidos, y papá lo obtuvo”, y agrega orgulloso del logro parental que “por la mañana papá asistía a la maestría y por la tarde viajaba una hora y media hasta Nueva York para trabajar con Castro Viejo, un español tozudo que revolucionó la Academia Americana de Oftalmología (AAO), allá por los años cuarenta a cincuenta”. Se frena, suspira y agrega de su padre, “era un hombre muy disciplinado, trabajador incansable, antiguo profesor de hospital que hacía toda la oftalmología y bien y la persona mas ética que he conocido”. Afloró en su rostro el amor del que ya no está. Eleazar creó el primer banco de córnea en la Argentina allá por los ochenta, realizó uno de los primeros transplantes de córnea y fue uno de los primeros miembros extranjeros de la AAO, y marcaría, sin dudas, el camino de Roberto.

¿No debe haber sido fácil ser el hijo de Eleazar?, comenté…

Se rió y contestó “¿tampoco de Roberto, no?, y sin embargo mi hijo también es oftalmólogo y de los buenos”, se ríe, gesticula y sigue, “Te voy  a contestar al respecto lo que le escuché responder a mi padre en similares circunstancias, él decía que no había que hablar mal de la oftalmología en casa, siempre había que mostrar que te gustaba si querías que tus hijos te imitaran”. Y termina, “eso hizo mi padre y me gustó,  eso hago yo y creo que también logré que gustase, ¿no?”, vuelve a sonreír como un niño que sabe que ha ganado la pulseada.

Roberto regresó a Mendoza cuando su padre finalizó el máster, va al colegio Hermanos Maristas, estudia medicina en la Universidad Nacional de Cuyo y luego de concurrir al Hospital Central de Mendoza, parte para la New England Glaucoma Foundation en Boston, EEUU, a realizar un Fellowship en Segmento Anterior enfocado en Glaucoma entre 1.983 y 1.985.

“Ahí me hice amigo de Eddie (Dr. Eduardo Alfonso) quien hacía el fellow en segmento anterior enfocado en cornea, y de Richard (Dr. Richard Parrish)”, comenta.

Dentro de su relato tan ameno y lleno de anécdotas en el camino, me cuenta: “Mi primer charla en público fue sobre el Síndrome de Chandler, te imaginarás que en Argentina no había visto ni uno solo, pero me pareció muy interesante el tema, y para mi sorpresa cuando voy a comenzar a exponer, ¡veo sentado en la primera fila a Chandler!”…se ríe, se acomoda el pelo y termina diciendo: “Mi primer gran stress”.

Es indudable que su paso por el país del norte abrió sus horizontes en la forma de ver la oftalmología…

“Ahí me di cuenta que debía hacer algo más acotado, no tan abarcativo como las generaciones de mi padre, y fue por eso que me volqué al segmento anterior, y también me di cuenta que era grande. Fue entonces cuando me focalicé en la cirugía refractiva, que no era la que todos conocemos hoy, estaba recién en sus comienzos y había mucho camino por delante”.

Me pregunté en esta parte de la nota, si él se imaginaba en ese entonces que sería parte activa en la escritura de dicha historia. Supuse que no.

Tuve la curiosidad de conocer cuales fueron, a su entender, los grandes cambios en la evolución de la oftalmología y me nombró, en forma contundente, al excímer láser y la facoemulsificacion, por lo cual a la siguiente parte de la entrevista, la decidí redactar en forma cronológica respecto a los siguientes años de la vida oftalmológica que Roberto me fue contando, muy resumida por cierto, ya que es impensadamente extensa.

En 1.987, se comenzó a involucrar de lleno en la cirugía refractiva, porque según propias palabras “era una especialidad dinámica, con un campo inmenso por delante”; se va a Marsella con Baikoff y coloca el primer lente fáquico de cámara anterior y me cuenta: “Me encantó el concepto refractivo, era diferente a todo, aunque era consciente de que había mucho por mejorar”, y sigue, “puse mucho de estos lentes hasta 1.993, donde definitivamente me volqué a las lentes de cámara posterior, porque para mí era el futuro en ese momento, y sostengo que serán las únicas lentes que se colocarán mas adelante en el mercado”.

Aclaro, como datos de color al respecto, que el Dr. Zaldivar puso la primera lente fáquica de cámara posterior (ICL) documentada en el mundo el 23 de septiembre de 1.993, y de las 19 modificaciones importantes que tiene dicha lente, 16 son de su autoría. Además lleva colocadas alrededor de 15.000 lentes fáquicas en total desde el 1.987.

En 1.989 fue invitado a EEUU a colocar la primer lente fáquica de cámara anterior en ese país  junto al Dr. Albert Newman, quien había conseguido una autorización pre -FDA, y refiere  orgulloso: “Aún guardo el video en algún lado”, y continua sorprendido, “Ese mismo año quise comprar el láser excímero de Medictec, el único comercial en esa época en el mundo, pero los alemanes no me lo quisieron vender porque no me podían dar service y tuve suerte de que no me lo vendieran, porque el equipo no dio buenos resultados y solo realizaba queratotomía radial con una máscara. Fue entonces cuando decidí comprar el Summit, el cual era un equipo de mayor tecnología, que lo recibí en el año noventa y uno y fue el primer laser excímero de América Latina, ¿lo sabías?”. No, contesté.

Simultáneamente, entre los ochenta y los noventa, comienza con la facoemulsificación a la que considera, junto al excímer láser, las dos técnicas quirúrgicas que daban la posibilidad de comenzar con cirugías en masa y con muy buenos resultados, y al respecto sostiene: “La facoemulsificación en sus comienzos tenía el gran inconveniente de la inestabilidad de los equipos, la falta de lentes plegables para aprovechar la incisión pequeña y la anestesia (peribulbar), ya que recién en el noventa y uno comenzamos con la anestesia tópica; recuerdo que antes de esto, allá por el ochenta y seis, empecé con la peribulbar y le cause una revolución a mi padre que hacía todo con anestesia general….también a los anestesiólogos”, se ríe y finaliza: “Te podes imaginar el salto de calidad con este tipo de anestesia”.

En otro pequeño relato histórico cuenta: “Los jóvenes creen que el principio de las lentes multifocales es nuevo, y no lo es, a fines de los años ochenta, poníamos la lente 3M difractiva y la lente Iolab bifocal,  con principios muy similares a las actuales, pero en aquella época donde hacíamos cirugía extracapsular, era un milagro que el paciente quedase con menos de 0.50D de astigmatismo, la lente centrada y con cálculo casi perfecto”.

Me vuelve a tutear, fiel a su estilo…

“¿Sabías que en los noventa puse varias lentes acomodativas?”.

No, contesté, como tantas otras veces…

“Si, es que el principio era muy bueno y por ello participé del primer estudio con las lentes AT-45…a mi tía americana le puse una e inclusive hoy en día anda muy bien; pero funciona como una monofocal por la fibrosis del saco capsular… De hecho el que las hizo se llama J. Stuart Cumming, un médico inglés que vive en California y se vino a quedar conmigo en mi casa cuatro días para convencerme, y lo hizo, ya que puse cerca de setenta de esas lentes acomodativas. Hoy en día siguen existiendo en curso un par de proyectos al respecto”. Silencio, no lo noté convencido de que vayan a funcionar y agregó: “Le pongo fichas las lentes electrónicas, ya que van a poder variar el índice de refracción de la lente en forma electrónica…te la imaginás?”.

No mucho, me cuesta pensé, y continuó: “El problema que tienen estas lentes es que utilizan productos que aún no se utilizan en ojos humanos….la tecnología te ofrece cosas que las regulaciones no te permiten todavía desarrollar”.

No supe que decirle, pero fue evidente que estaba convencido de ambas cosas, y sí me quedó muy claro que sus ideas corren antes de que las cosas sucedan en lo concreto. A eso lo llamo innovar.

Roberto ha publicado, como autor y coautor, más de treinta y cinco libros editados en diversos idiomas de su especialidad. Ha diseñado más de ochenta instrumentos que hoy se utilizan por todo el mundo, y en la actualidad, brinda asesoramiento a diversas compañías de alto prestigio internacional. Es necesario destacar que en 1.996 desarrolló el procedimiento denominado Bioptics, en el que combina el uso del ICL y LASIK, para tratar altas ametropías, de amplia difusión y utilización en los cirujanos refractivos.

Llevándolo a temas actuales, Roberto resaltó con gran entusiasmo la realización de un curso conjunto por parte de nuestras sociedades (Sociedad Argentina de Oftalmología y Consejo Argentino de Oftalmología), y enfatizó en la pasión por el trabajo: “Es lo que le quiero dejar a Roger y a los jóvenes a los que él representa…quisiera decirles que tengan paciencia, que trabajen duro y con pasión en lo que creen, que eso les va a dar consistencia con los años”. Y agrega: “Yo creía que a los treinta años iba a ser el mejor cirujano del mundo, pero me dí cuenta que a los cuarenta era mejor que a los treinta, y a los cincuenta seguí mejorando, y hoy día es cuando más tengo para dar a mis pacientes, porque a esa pasión original, la cual hoy aún sigo conservando, le agregué la experiencia que solo te la dan los años”, continúa, “tampoco nos debemos olvidar de la faceta humanitaria que tiene esta profesión” y resalta a la Fundación Zaldivar como el brazo social del Instituto. “Todo lo que entra se multiplica” asegura, y sigue en esa línea, “mi padre hacía una fundación natural en su época en el hospital -Hospital Central de Mendoza- ya que llevaba insumos para cirugías cuando el paciente no podía comprarlos, nosotros le dimos la formalidad a fines de los noventa y hoy día es un éxito que nos llena de orgullo”.

¿Le quedan sueños por llevar a cabo?

Sueños…claro que me quedan sueños…te voy a contar dos: por un lado estoy trabajando con los ingenieros en el laboratorio del Instituto en Mendoza, en el desarrollo de patentes para utilizar la electrónica dentro del ojo, pero no lo divulgues mucho”, sonríe.“¿Te imaginás si logramos introducir la electrónica dentro del ojo?, podríamos también introducir visión infrarroja, telescopios, GPS, proyección de imágenes virtuales, proyección de imágenes holográficas….” Me miró buscando una mirada cómplice y no supe que decirle, me costaba imaginarlo, solo traté de seguir el hilo de la conversación y pregunté por el segundo sueño.

El otro que me inquieta y que quiero desarrollar, también con mi equipo de ingenieros, es un sistema informático de organización manager integral, mucho mas que una historia clínica electrónica, pienso en un sistema que nos permita captar la mayor cantidad de datos posibles para poder volcarlos a estudios estadísticos serios, ya que estoy convencido que éste es el punto débil de toda comunidad científica de América Latina”.

No supe que mas preguntarle, solo le dí el espacio por si quería agregar algo, ya que fue tan extensa y placentera nuestra charla, que el tiempo se esfumó por la tardecita noche:

“Sí, quiero hacer un agradecimiento al apoyo incondicional de mi familia a lo largo de toda mi vida”, expresa pensativo y emocionado. “Me acompañaron siempre y de hecho mi hijo en la actualidad es mi par en el Instituto, como lo fui  yo de mi padre”, y termina diciéndome, “¿Sabés que en casa en la noche se siguen hablando los temas del día del Instituto?”. No pude decirle que no lo sabía, pero tampoco que sí me lo podía imaginar.

Entrevistador: Prof. Dr. Fernando Giusio. Periodista Médico. (Foto)