Controle a su hijo, es importante, salud ocular en los niños debe ser controlada periódicamente por un oftalmólogo desde la más temprana infancia.  

Frecuentemente los problemas de visión en los chicos pasan desapercibidos por una simple razón: ellos no tienen un punto de comparación y por eso sienten como “normal” el modo cómo que ven.

La prevención es fundamental y evitará problemas oculares o secuelas graves en la visión que no podrán  remediarse en el futuro con lentes o cirugía. Por eso es importante que los niños tengan una atención oftalmológica adecuada con valoraciones profesionales periódicas.

                                        

La vista de un niño

Los niños recién nacidos sólo pueden distinguir los objetos como bultos; esa visión mejora en el primer mes de vida cuando el bebé logra fijar la luz, y a los tres meses, cuando logra seguir los objetos que se mueven en frente de él.  En la etapa temprana de la niñez la visión continúa desarrollándose a medida que el ojito va creciendo. Sin embargo, si los ojos no  se desarrollan en su total capacidad, la habilidad visual disminuye. Después de los 7 años, la evolución del sistema visual tiende a completarse y los defectos visuales que no hayan sido resueltos hasta ese momento (después de los 9 a 10 años de edad) ya no pueden ser mejorados: condición llamada ambliopía. 

¿A qué edad deben hacerse los controles visuales?

La visión de los niños se desarrolla y cambia desde el nacimiento. Los primeros años de vida son muy importantes para este proceso. Los chicos, aun aquéllos que no tienen problemas visuales, deben ser controlados oftalmológicamente al nacer, a los 6 meses de vida, en la edad pre escolar (3 o 4 años), y luego periódicamente en la edad escolar.  Es por ello que los controles del recién nacido y al ingreso escolar forman parte de los controles médicos obligatorios. El pediatra o médico familiar puede revisar los ojos y la vista; sin embargo, una valoración completa sólo puede ser realizada por un oftalmólogo.  Actualmente hay técnicas e instrumentos que le permiten al especialista determinar si hay problemas visuales u oculares a cualquier edad, aun en niños que todavía no saben hablar, gracias al enorme avance logrado en el campo de la Oftalmología Infantil.

¿Qué problemas oftalmológicos pueden tener los niños?

Astigmatismo
Provoca que las imágenes se vean distorsionadas.

Miopía
La visión de cerca, es clara y es borrosa de lejos. Es lo que comúnmente las personas definen como “cortos de vista”.

Hipermetropía
Se trata de una condición óptica natural en los niños que va desapareciendo a medida que crece el ojito. Sin embargo, cuando permanece fuera de los rangos normales puede causar dolor de cabeza o vista cansada y en algunos casos acompaña al estrabismo.

Catarata
Es la opacidad congénita  o traumática del lente del ojo (cristalino), que en condiciones normales es claro y transparente. Puede compararse con una ventana que “se empaña” con el frío o el vapor.

Estrabismo
Consiste en la desviación de uno o ambos ojos, es una causa común de la ambliopía.

Retinopatía del prematuro
Afecta las venas y arterias del interior del ojo en el bebé prematuro y en algunos casos puede deteriorar la visión.

 

Tratamiento de la ambliopia

El oftalmólogo buscará diagnosticar y corregir, primeramente, la causa de la ambliopía;  después tratará la ambliopía con la ayuda del niño quien deberá esforzarse en usar su ojo “vago”. Esto se logra cubriendo con un parche el ojo con buena visión durante el día, y en determinados horarios, por semanas o meses.

Si la ambliopía no se trata, el ojo amblíope puede sufrir un efecto visual irreversible, y si el ojo sano se enferma o se lesiona, puede desarrollarse una visión pobre de por vida.

El oftalmólogo puede enseñarle a los padres a colaborar en el tramiento de la ambliopía, pero es absoluta responsabilidad de éstos, seguir con el tratamiento pautado con el especialista, correctamente. A ningún niño le agrada que le tapen el ojo con el cual se desenvuelve; pero los padres deben hacer su aporte y esforzarse para ayudarlo y convencerlo de que es lo mejor para él. El éxito del tratamiento estará estrechamente vinculado al  interés, participación y responsabilidad de los padres,  así  como a la cooperación del niño, entre otras causas.

El resultado del tratamiento dependerá, asimismo, de la severidad de la ambliopía y de la edad del niño al momento de la detección. Si la ambliopía se descubre después de los 8 ó 9 años el tratamiento puede fracasar; por eso es muy importante tener valoraciones periódicas con el oftalmólogo desde temprana edad.